domingo, 31 de mayo de 2020

Mentir está mal.

Mentir está mal.
Muchas veces hemos escuchado en algún momento de la vida que las mentiras son malas y que hacen daño, que pueden llevarnos por sendas muy peligrosas de la vida, y si bien, el acto de mentir no está bien visto, no siempre es malo o perjudicial . Seguramente al leer esto estarás pensando que el que escribe esto es un mitómano que solo quiere justificar su mala conducta. Pero te invito a qué continúes leyendo.

Cuendo era un niño fantaseaba con un mundo totalmente mágico. Un mundo donde yo era un campeón de karate que había ganado una cantidad impresionante de torneos mundiales de esta disciplina, y que tenía una serie de trofeos en una vitrina de mi casa, es decir, que yo era un campeón mundial de tan solo seis años de edad [jejeje]
Estás fantasías  llegaban a mi mente de una manera tan real y divertida que hacían que me las creyera yo mismo.
Un buen día sali a jugar con los niños de la unidad habitacional dónde vivía, y entre juego y juego les contaba con lujo de detalle como, cuándo, y dónde había ganado una serie de torneos internacionales de karate, a quienes había vencido, y todo lo que había ganado. Pasaron los días, y en una ocasión mis amiguitos vieron a mi mamá en la calle que volvía de hacer unas compras y corrieron hasta ella para preguntarle si me dejaría salir a jugar con ellos. Mi mamá les dijo que estaba haciendo la tarea de la escuela y que por eso no podría salir a jugar. Entonces los niños le preguntaron a mi mamá; ¿Podemos ver los trofeos de karate de Luis? Mi mamá absorta con la petición de los niños, se le desorbitaron los ojos ante tamaña petición, y sin saber de qué estaban hablando los niños, ella les dijo escuetamente "A chinga ¿Cuáles trofeos? A lo que los niños respondieron; “Luis nos contó que es campeón internacional de karate" [jajaja] No puedo ni siquiera imaginar la cara de asombro que habrá puesto mi madre. Obviamente mi mamá les dijo la cruel verdad a mis amiguitos. Eso provocó dos cosas: 1.- Que cuando mi mamá llegó a la casa me pusiera la regañada de mi vida, y si algo hacia mi mamá cuando nos tenía que regañar a nosotros sus hijos,  era gritarnos una serie de improperios, que hoy a la distancia me resultan graciosos, es el día de hoy que me siguen resultandolo, tanto es así que mientras escribo estás líneas no dejo de reírme al recordar a mi mamá regañandome. 2.- Que me pusiera en evidencia ante mis amiguitos, y ellos se burlaran de mi. 

Eso es un claro ejemplo de porque está mal mentir, es un porqué de las cosas malas que pueden llegar a nuestras vidas. Sin embargo quisiera señalar que no siempre mentir es malo si se le sabe canalizar hacia algo positivo, ya se que estarás pensando que me he vuelto loco y que no se de lo que estoy hablando. Pero incisto, te invito nuevamente a qué sigas leyendo.

En 1943 un escritor francés público un libro lleno de “mentiras” que ha cautivado al mundo entero hasta nuestros días. Un libro maravilloso de muchas enseñanzas de vida en forma de parábolas, y de fraces muy hermosas, siendo la más famosa “Solo se puede ver con el corazón, porque lo escencial es invisible a los ojos” . Creo que es obvio que al escritor que hago referencia es Antoine De Saint Exupéry, y su obra es mi más ni menos que “El principito"
En Argentina, julio Cortázar público un libro lleno de hermosas “mentiras” que compila una serie de cuentos muy originales siendo mi favorito al que nombró “casa tomada" Dicha obra se llama Bestiario.

He tan solo mencionado dos claros ejemplos de un universo literario de hermosas mentiras que han hecho de nuestras vidas un poquito más felices. Lo que he intentado decir con estás líneas es que en todo niño mentiroso se “esconde” un potencial maestro de la literatura y la fantasía. ¿Que hubiera Sido de las obra y legado de Walt Disney sino hubiese hecho uso del recurso de mentir y fantasear? ¿Que habría Sido también de las inmemorables obras de Julio Verne de De la tierra a la luna, o su famosa 80 leguas de viaje submarino?
En mi opinión no basta simplemente con retar, regañar humillar, o decirle a un niño que está mal mentir. Hay que enseñarle cómo usar esa fantasía que llace en él para hacer con ella algo productivo, y que humillarlo o dejarlo en evidencia no sirve para nada. Hay que guiarlo para que pueda dar rienda suelta a ese océano de creatividad que vive en él de manera natural, y poder así explotar al máximo todo su potencial para lograr crear verdaderas obras de arte que perduren en el tiempo.

Es así, y solo así que mentir no es malo, ni está mal.

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